Génesis, capítulos 29 y 30.
Jacob huyó de la casa de sus padres porque
su hermano, Esaú, había prometido matarlo. Se fue a vivir a Padán-aram, a lo de
su tío Labán, hermano de su madre Rebeca.
Ahí trabajaba para Labán, le daba una mano
con el ganado. Al mes, Labán le dijo:
—Che, ¿porque seas pariente mío vas a
laburar gratis para mí? Declárame cuál ha
de ser tu salario.
Labán tenía dos hijas: Lea, la mayor, y
Raquel, la menor. Lea tenía lindos ojos, Raquel tenía lindo todo. (1) De modo
que Jacob respondió:
—Te
serviré siete años por Raquel, tu hija menor.
—Trato hecho —dijo Labán. (2)
No voy a volver a hacer comentarios sobre el
papel de la mujer en la Biblia. Sería
redundante. Sólo diré que esto me recuerda a la historia de una bisabuela mía
—no aquella cuyo marido resucitaron en Cuba, otra—, regalada por su padre
a un amigo de él, mi bisabuelo. Habían pasado miles de años desde que Jacob
comprara a Raquel, pero las cosas no habían cambiado mucho a ese respecto. Ya
les hablaré sobre estos bisabuelos algún día.
Jacob laburó los siete años. Entonces, dijo a Labán:
—Dame
mi mujer, que se han cumplido los días, y me la garcharé. (3)
Esa noche, Labán juntó a todos los hombres del lugar e hizo un banquete. La Biblia no lo dice; pero es
evidente que, en ese banquete, Jacob se puso en pedo. Sólo así se entiende lo
que sucedió después. En vez de entregar a Raquel, Labán entregó a Lea, su hija
mayor. Jacob se la garchó y recién se enteró del fraude a la mañana siguiente.
(4)
—¡Eh! ¡¿Qué me hacés, viejo?! —le dijo a
Labán—. ¿No te serví por Raquel? ¿Por
qué, pues, me has engañado?
—No se
hace así en nuestra tierra —respondió Labán—, que se dé la menor antes que la mayor. Si querés, la semana que
viene te doy la otra también; pero a cambio de que labures para mí siete años
más. ¿Te va? (5)
Jacob aceptó, y a la semana Labán le dio por
mujer a Raquel.
Viendo
Jehová que Lea era despreciada por Jacob, apiadándose de ella, abrió su matriz. Mas Raquel era estéril.
Y concibió
Lea, y parió un hijo. Y le llamó Rubén, que
significa «¡Ved un hijo!», pues decía:
Jehová ha mirado mi aflicción. Por tanto, ahora me amará mi marido.
Y concibió
otra vez, y parió un hijo. Y dijo: Por cuanto Jehová oyó que yo era odiada, me
ha dado este también. Y le llamó Simeón, que
significa «oído».
Y
concibió otra vez, y parió un hijo. Y dijo: Ahora quedará mi marido unido
conmigo, porque le he parido tres hijos. Por tanto, fue llamado Leví, que
significa «unión».
Y
volvió a concebir, y parió un hijo. Y dijo: Esta vez alabaré a Jehová. Por tanto, le puso el nombre de Judá, que
significa «alabado», y dejó de parir.
Cuatro al hilo. Esto hizo que Raquel se
pusiera loca de la envidia. Y dijo a
Jacob:
—¡Dame
hijos; que si no, me muero!
Jacob se calentó.
—¡¿Te creés que soy Dios, boluda?! —dijo—.
¡¿Qué carajo puedo hacer yo si vos sos estéril?! (6)
—He
aquí mi esclava Bilha —dijo Raquel—. Cogétela y parirá sobre mis rodillas. Así yo también tendré hijos por medio de ella.
Recordemos que esto era costumbre de la
época. De igual modo hizo antes Sara con Agar.
Jacob no se hizo rogar, y ahí nomás se cogió
a Bilha. Y concibió Bilha, y parió a
Jacob un hijo.
Y dijo
Raquel: ¡Juzgome Dios, y también ha oído mi voz y me ha dado a mí un hijo! Por
tanto, le llamó Dan, que significa «juzgado».
Y
Bilha, sierva de Raquel, concibió otra vez y parió su segundo hijo a Jacob.
Y dijo
Raquel: ¡Con grandes luchas he contendido con mi hermana y he prevalecido! Y le
nombró Neftalí, que a mí me hace pensar en
polillas y en los Abuelos de la
Nada , pero que significa «mi luchar».
Ahora, Lea temía que su hermana le disputara
la supremacía materna. Dele que dele trataba de henchir, pero no había caso: ya
no concebía. De modo que recurrió a Zilpa, su esclava, y la dio a Jacob para
que se la cogiera.
Esto ya se fue a la mierda.
Y
parió Zilpa, sierva de Lea, un hijo a Jacob.
Y dijo Lea:
¡Con buena ventura! Y le puso el nombre de Gad,
que significa justamente eso: buena ventura.
Y Zilpa
parió su segundo hijo a Jacob.
Y dijo Lea:
¡En mi dicha! Por tanto, le llamó Aser, que
significa «dichoso».
Ya tenemos ocho: cuatro de Lea, dos de Bilha
y dos de Zilpa. Jehová no había prometido simiente en vano. Pero esto no termina
acá: de los vientres de estas cuatro mujeres tienen que surgir las doce tribus
de Israel.
Un día, Rubén, el primogénito, halló mandrágoras en el campo y las trajo a
Lea, su madre. Raquel las vio, y dijo a Lea:
—Ruégote
me des de las mandrágoras de tu hijo.
—¡Cara rota! —dijo Lea—. ¡¿No te alcanza con
haberte llevado a mi marido, que ahora querés llevarte también las mandrágoras de mi hijo?!
—Hagamos un trato —dijo Raquel—. Me das las
mandrágoras y esta noche él se acuesta con vos. (7)
—Trato hecho —dijo Lea.
Esa tarde, cuando Jacob volvía del campo,
Lea lo interceptó.
—Conmigo
has de estar esta noche —le dijo—. Te
he alquilado con las mandrágoras de mi hijo.
Al final, yo hablaba de las mujeres pero
Jacob también era un hombre objeto.
Esa noche, Lea concibió. Y parió a Jacob su quinto hijo.
Y dijo: Me
ha dado Dios mi recompensa, porque di mi sierva a mi marido —¡¿Qué?! Por Dios, esta gente está loca—. Y le llamó Isacar, que significa «premio» o «alquiler»
—rematadamente loca—.
Y Lea
concibió otra vez, y parió su sexto hijo a Jacob.
Y dijo:
Dios me ha dado una buena dote. Esta vez mi marido habitará conmigo, ya que le
he parido seis hijos. Y le nombró Zabulón, que
significa «habitación» —y no eran uruguayos—.
Después
parió una hija y la llamó Dina, que significa «juzgada».
Y
acordose Dios de Raquel, y oyola Dios, y abrió su matriz.
El viejo gagá se había olvidado.
—¿Por qué esta loca lo hace garchar al
marido con la esclava? —se preguntaba—. ¡Qué perversa! —Y se llevó la mano
hacedora a la frente divina—. ¡Uh, qué boludo! ¡Cierto que le había atado las
trompas!
Deshecho el nudo, Raquel concibió,
y parió un hijo. Y dijo: ¡Dios ha quitado mi oprobio! Y le puso el nombre de
José, que significa «añadirá». Ya que dijo, también, Jehová me dará otro hijo por añadidura.
Y así fue: años después, Raquel parió al
último, Benjamín. Y estos —obviamente, Dina no cuenta: es mujer— son los padres
de las doce tribus de Israel.
(1) Génesis 29:17
(2) Génesis 29:19
(3) Génesis 29:21
(4) Génesis 29:23, 25
(5) Génesis 29:26
(6) Génesis 30:2
(7)
Génesis 30:15
Excelente! asi como lo contas es una sucesión de hechos bochornosos! me rei mucho... pero cada vez confirmo mas el hecho de que la gente (en general) no interpreta, no razona cuando lee, si fuera asi no se coparian tanto con la religion y sus preceptos.
ResponderEliminarbuenisimo esto del relato biblico a lo criollo, muy entretenido. Estaria para hacer un libro eh!!!
ResponderEliminarQué época bizarra. El trabajo se pagaba con algo que te da pérdidas pero dándole otra mirada era una forma de conseguir mano de obra barata.
ResponderEliminar¿Qué haría Dina tan rodeada de bolas?
Mano hacedora + frente divina= cagada celestial.
Abrazo!
Que hijo de puta el Jacob este, garchaba como condenado y las minas se peleaban por cogerselo... Yo me levanto a las 5 de la mañana para ir a laburar y nadie es culo de darme su hija a cambio ni de ofrecerme a su esclava para que hincha a gusto y placer... Encima me descuentan mutual y aportes para una jubilación de mierda. El forro éste lo cagó al hermano y por ponerse en pedo en una fiesta termina con dos esposas y sus respectivas esclavas...
ResponderEliminarMirá, yo no sé si la vida era dura entonces, pero que esta gente garchaba más que muchos de nosotros es indiscutible.
Igual, laburar 7 años para conseguir una mina... dejate de joder. No es negocio ni a palos.
ResponderEliminar¿Cómo se derivó a este paradigma católico de sólo mantener relaciones con tu única pareja bendecida a través del sacramento del matrimonio y con el objetivo de procrear, a partir de un libro que cuenta esto????
ResponderEliminarNo entiendo nada....
Depués de 7 años de trabajar gratis, se merecía esto. Aguante Jacobo!!!
ResponderEliminarNota: la comedia de enredos sexuales, como se ve, tiene origen bíblico. La Sagrada Biblia, una vez mas, nos demuestra ser la fuente de todo.
Entre lo aburrido que estaba el Viejo, y la demensia senil que le venia agarrando es raro que no se haya mandado una cagada mas grande! Así mismo todavia le queda tiempo (y biblia) para mandarse unas cuantas cagadas. Me parece que YHWH necesitaria una TAC para ver si no es algo fisico lo que lo afecta!
ResponderEliminarGracias por pasar, un gusto leerte como siempre!
Cuando tuve que leer varios capítulos del Genésis dije "con razón en el colegio católico no nos hacían leer el Viejo Testamento."Imagino las preguntas que para sonrojar a la catequista el alumnado podía hacerle.
ResponderEliminarRamita: No, no, no: ¡la Biblia ES una sucesión de hechos bochornosos!
ResponderEliminarY estoy de acuerdo con eso de que la gente, en general, no interpreta lo que lee. En particular, con la Biblia, poca gente la lee. Se queda con lo que le cuentan. Una vez, escuché por ahí a alguien que decía que la Biblia era el libro más vendido y menos leído de la historia. Y creo que algo de eso hay. Todos conocemos las historias más populares de la Biblia, pero contadas por el cine o los catequistas. Y cuando la lees, te das cuenta de que es un compendio de injusticias, asesinatos y aberraciones. Y ese es el libro de base de todas las religiones judeo-cristianas, de la religión occidental.
Y así estamos, jajaja.
Abrazo grande y gracias por pasar.
Sole LC: ¡Me alegro de que te guste! ¡Te vas a ir al Infierno conmigo!
¡Abrazo y gracias por pasar!
¡Quiero escucharte tocando el saxo!
Dany: Oh, pronto leerás lo que le pasó a Dina por estar rodeada de tantas bolas. ¡La semana que viene!
¡Abrazo y gracias por pasar!
Siempre es un gusto leerte.
Mateo: Jajaja. Recemos, Mateo. Recemos. En una de esas, se nos da.
Hugo: Depende de que mina y de que trabajo, claro.
Dana Eva: ¿Viste? Claro que hay contradicciones entre lo que dice el librito y lo que pregona la institución.
En ningún lado leí que hubiese que estar con una sola mujer. «No desearás a la mujer de tu prójimo», sí; pero los hebreos de la época solían tener más de una mujer. El tema era no desear más que aquellas que eran tuyas —porque eran casi posesiones—. Y las esclavas de tus mujeres eran posesiones de ellas. Y también te las podías garchar.
Eso sí: el objetivo SIEMPRE era procrear. A Onán, de quien hablaré más tarde, que cogía y acababa en el suelo, Dios lo mató.
¡Abrazo y gracias por pasar!
Me gusta mucho leerte.
Señor Potoca: Jajaja. ¡Y yo pensando que la había inventado Sofovich!
Juan Pérez: ¿Pero quién creará un tomógrafo tan grande? (Leer con tono de que está por aparecer el Chapulín Colorado.)
¡Abrazo y gracias por pasar!
¡Para mí también es un gusto leerte!
Lunática: ¡Claro! Si le quitaramos a la Biblia todo el sexo y toda la sangre, nos quedaría un librito chiquitito chiquitito: una revistita de esas que te enchufan los testigos de Jehová.