domingo, 27 de abril de 2014

POBRE MI MADRE QUERIDA

—Juntémonos en tu casa —dice Claudio—. Es mejor que por un tiempo no vengas a San Martín.

—¿Por qué? —pregunto sorprendido.

—Es muy largo de contar… Después te explico.

—Pero me dejás con la intriga… Adelantame algo, por lo menos.

—Bueno… A ver… El otro día me encontré con Ulises. Y me dijo que estaba preocupado por mamá. «Desde que Guillermo la dejó, está llorando todo el día», me dijo. «No habla de otra cosa».

—¿Todavía? —pregunto.

—Sí… —dice Claudio—. Es insoportable.

—¿Entonces?

—Ulises quiere pegarte para que vuelvas con ella.

7 comentarios:

  1. culiate a vieja por que te hago pego loco.......jua jua jua. que linda postal pusiste de Hugo del carril . en la película de Bettinotti esas cosas me pueden

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  2. Me mata que Ulises sea tan directo, es imposible de analizar, ni Freud sabría por donde entrarle

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  3. Su "disociado realismo brutal" (acabo de inventar el concepto) se mueve en la delgada línea entre la estupidez y la genialidad...

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  4. José Gabriel: Pobre mi madre querida.

    Dan: ¿Cómo que no? Si es un inconsciente...

    Mateo: ¡Explique su concepto, doctor! Jajaja.

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